el teclado amotinado



Por un cambio de color

Ilustración de Vale Duarte

Hoy se vota en Paraguay.
Por primera vez en 60 años, otra fuerza política tiene chances de desbancar al partido que más tiempo lleva al frente de un gobierno en todo el mundo.

Un ex general golpista, una ex ministra de Educación y un ex obispo son los tres colores primarios de la paleta de candidatos que aspiran a la presidencia del Paraguay, tras una de las campañas electorales más tensas y coloridas de los últimos tiempos.

Tensa porque estuvo plagada de duras acusaciones entre los partidos y de coléricos ataques personales entre los candidatos; colorida porque el rojo perpetuo que saturó historia de los paraguayos se ve amenazado, por primera vez en seis décadas, por nuevas tonalidades que tienen reales posibilidades de matizar la vida política de un país castigado por los coletazos de la pobreza y la corrupción.

El rojo eterno. Paraguay detenta un insólito récord mundial: un mismo partido político lleva seis décadas ininterrumpidas en el poder. La Asociación Nacional Republicana (ANR), mejor conocida como Partido Colorado, fue fundado en 1887 y en 121 años sólo estuvo dos décadas fuera del gobierno. Llegó a ser la única agrupación política permitida durante la dictadura militar de 35 años de Alfredo Stroessner, a quien apoyó abiertamente.
 En 1989 Stroessner fue derrocado y se restableció un proceso democrático en el cual la el coloradismo fue siempre protagonista. Nicanor Duarte, actual presidente del Paraguay, es el quinto colorado que gobierna desde entonces, pero se enfrenta a la posibilidad de que la lista roja se corte con él.

Los candidatos. El hombre que viene tercero en la carrera presidencial tiene un pasado golpista. Lino Oviedo, militar de extracción colorada, participó del golpe de Estado que derrocó a Stroessner. Fue nombrado Jefe del ejército, pero se sublevó y fue destituido, pasado a retiro y condenado por la Justicia Militar a 10 años de prisión. En 1999, el vicepresidente Argaña fue asesinado y Oviedo señalado como el autor intelectual del magnicidio, por lo que escapó a Argentina y luego a Brasil, donde fundó su partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace).
En 2004, con Duarte en el poder, decidió entregarse a la Justicia, que lo absolvió en 2007 por falta de pruebas.  Oviedo promete “salud pública y educación gratis para todos los paraguayos”.
Por su parte, el Partido Colorado intenta presentarse renovado, poniéndose a tono con Argentina y Chile: la ex ministra de educación Blanca Ovelar es la candidata a convertirse en la primera mujer que conduzca los destinos de la nación.

Ovelar venció en una polémicas internas partidarias al ex vicepresidente Luis Castiglioni, quien rechazó el resultado por fraudulento y se negó a brindar su apoyo a  la “delfina” del presidente Duarte, que viene segunda en todos los sondeos.
Las históricas divisiones internas del Partido Colorado se exacerbaron y ahora hacen peligrar su preeminencia.
En un país abrumadoramente católico,  Fernando Lugo, un ex obispo próximo a la Teología de la Liberación que decidió abandonar la sotana –por lo que fue suspendido por el Vaticano– para desbancar al coloradismo, encabeza por seis puntos las preferencias electorales. 
El carisma de Lugo supo aglutinar a 10 partidos políticos y 20 agrupaciones sociales, sindicales y campesinas en la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), comandada por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), clásico rival de los colorados.
Lugo se vio impulsado por el hastío que provoca la hegemonía del coloradismo, al que le achacan la responsabilidad de los problemas estructurales de la nación.

Penoso cuadro. Paraguay es el segundo país con menor PBI de América latina (después de Bolivia). De un población total que no supera los 6,5 millones de personas, 2,1 millones son pobres y 1,2 millones son indigentes. El desempleo asciende al 13 por ciento, y cinco de cada 10 paraguayos no saben leer ni escribir. El futuro del país está en jaque ya que, de acuerdo a Unicef, uno de cada siete niños menores de siete años sufre de desnutrición crónica. Más de un millón de personas no tiene acceso a la red de agua potable a pesar de que el país tiene una enorme reserva de agua dulce. Existen 300 mil campesinos “sin tierra”. Los recientes brotes de dengue y fiebre amarilla dieron las últimas pinceladas a este penoso cuadro de situación.

Posibles incidentes. El presidente Duarte había denunciado la presencia de “agitadores extranjeros” que iban a causar incidentes si Lugo era derrotado, pero observadores internacionales de la OEA desmintieron esa presencia. Sin embargo, no se descartan eventuales incidentes, ya que una fuente del Partido Colorado, citada por el diario paraguayo ABC,  indicó que “los presidentes de seccionales coloradas tienen precisas instrucciones para generar incidentes en los locales de votación donde el partido de gobierno pierda o sus operadores políticos se vean imposibilitados en hacer trampas”.
En Paraguay no existe segunda vuelta, por lo que ganará el candidato que tenga mayor cantidad de votos. Se presentan siete fórmulas presidenciales, aunque la victoria parece acotada a Lugo, Ovelar y Oviedo. Poco más de 2,8 millones de paraguayos decidirán si al país le hace falta o no un cambio de color.


Comentarios

  1. Mali nos dice:

    Muy buena nota, es precisa e interesante. Y el juego con los colores quedó muy a tono con la situación ;) … tiemblan las redacciones! jajaja

    | Responder Publicado 1 year, 6 months ago
  2. natita nos dice:

    color esperanza? (diego torres sic)

    Muy buena nota!!!!!

    te mando besos

    | Responder Publicado 1 year, 6 months ago
  3. GBGTTRU nos dice:

    MJHJ

    | Responder Publicado 1 year, 1 month ago


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