el teclado amotinado



Lo mató el venenazo

Febres, al final, no era tan macho. Los milicos –todos muy católicos, violentos y de puras costumbres– deben estar horrorizados.

El hombre se cansó de torturar, violar y robar bebés en la Esma, además de tirar gente viva al Río de la Plata.

Falleció el 10 de diciembre intoxicado con cianuro, pero los forenses no están seguros de que ese haya sido el veneno que lo mató.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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